|¿Por qué los códigos QR nunca molarán como los GIFs?

¿Por qué los códigos QR nunca molarán como los GIFs?4 min read

By |2018-06-07T09:12:29+00:00jueves, 7 junio, 2018|
  • Espacio diáfano con planta y ventanas

Pues verás, en los últimos años vengo desarrollando un superpoder tan evidente como absurdo: perder cualquier tipo de apuesta que haga. Así que en bwin están encantados conmigo, y yo, influjo de Twitter mediante, he decidido dotar de utilidad a mi pozo sin fondo de dinero, invirtiéndolo en lo que algunos afortunados conocemos como “contragafe”. De esta manera el Madrid se ha alzado con tres Champions consecutivas y, hoy, en mi mejor truco, reviviré a los códigos QR de la mejor forma que sé: pronosticar su muerte.

Han pasado ya unos cuantos años desde los últimos estudios relevantes que hablaban sobre el uso de los códigos QR por parte de las empresas. Y no nos engañemos, si nadie lo ha vuelto a tratar con mucha profundidad, por algo será. En cualquier caso, el II Estudio sobre su uso en empresas españolas, publicado hace cinco años y siendo uno de los más exhaustivos hasta la fecha a nivel nacional, ya dejaba datos no muy alentadores para los defensores de esta tendencia.

Así, podemos encontrar algunas cifras bastante chocantes como que solo el 23,8% de los códigos QR utilizados por las empresas dirigiría a páginas adaptadas para smartphone o que apenas el 10,5% habría estado integrado dentro de una estrategia de marketing (a pesar de que más del 90% de las compañías los consideraba útiles). Los datos sugerían que la mayoría de las empresas lo usaban simplemente porque daban una imagen moderna y vanguardista. En fin, otro típico caso de “esto mola, pónmelo”, como ha ocurrido con la tendencia a mostrar el compromiso social de las compañías. Algo parecido a lo que hago yo cuando bajo al súper con hambre, o a lo que se debe sentir al entrar en Amazon si tienes mucha pasta.

Lo cierto es que los códigos QR se presentaron como la respuesta idónea a la necesidad de unir lo digital y lo offline de manera inmediata, no en vano QR significa Quick Response. El uso de estos cuadraditos futuristas era sencillo, barato, personalizable y realmente útil, por lo que su muerte resultaría ganadora del premio “Parecía que…” sin ninguna duda.

La cuestión es que, pese a que la mayor parte de la población sabe lo que es un código QR, estamos hartos de verlos y no utilizarlos. Raras veces habremos abierto uno, pero en menos ocasiones aún la respuesta habrá sido diferencial. Personalmente, no he conocido un código QR que me haya aportado más que una búsqueda en Google y, honestamente, es un fallo de 1º de siglo XXI obligar al usuario medio a ejecutar o interactuar sin haberle dado nada tremendamente emocional o racionalmente satisfactorio antes.

La enfermedad del código QR está ahí, en el usuario de a pie, así que la respuesta seguramente pase por dejar de insistir en él y centrarse en un uso meramente empresarial y corporativo. Si no, los códigos QR pasarán a ocupar un lugar muy especial en la historia, justo entre los Segways y las Google Glass.

About the Author:

Guillermo Salas Martínez
Soy portero de balonmano, y eso dicen que significa estar loco. También entrenador, afamado músico low-profile e intento reiterado de autor. Graduado en publicidad y relaciones públicas por obra y gracia de no dormir.

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