|Comunicación corporativa y compromiso social, ¿puro postureo?

Comunicación corporativa y compromiso social, ¿puro postureo?

Por | 2018-05-08T08:51:02+00:00 martes, 8 mayo, 2018|
  • Imagen surferos en tablas en el mar

La exposición de las empresas en las redes sociales es cada vez mayor. Menuda obviedad, ¿verdad? Pero no por obvio deja de ser menos cierto. Y, como seguro que has leído muchas veces, no se trata solo de estar. Hay que crear contenido ad hoc, establecer una estrategia y estar dispuesto a la escucha activa de nuestros seguidores. En lo bueno y en lo malo. Por una parte, eso supone prepararse para alguna crítica. Ya lo dice La Vecina Rubia: “no puedes gustarle a todo el mundo, no eres una croqueta”. Por otra, esa escucha activa llevará tu compromiso social al siguiente nivel: al de la acción.

Escucha activa: qué le interesa a nuestro público objetivo

El compromiso social puede servir para el lucimiento de la compañía, pero no solo para ello. Está muy bien contar lo que hacemos, sobre todo si la base que lo sostiene es sólida. Pero llega un momento en el que hay que dar un paso más: no puede quedarse solo en contar lo molones que somos.

La escucha activa se convierte entonces en un valor al alza. ¿Qué interesa a nuestro público objetivo? ¿Tiene encaje en nuestra estrategia? ¿Va en consonancia con nuestra imagen de marca? Adelante, impliquémonos entonces.

¿Compromiso social o sacar tajada?

Las críticas forman parte del sistema. Por eso, antes de unirse a la conversación en torno a un tema concreto o un hashtag, es importante tener en cuenta algunas cosas:

  • Sigue lo que forme parte de tu discurso habitual.
  • Sé constante, no tiene sentido que sea algo que hagas de forma tan puntual que nadie lo recuerde o asocie a tu marca.
  • Y la última, y muy importante, no te sumes a hashtags solo por conseguir visibilidad. Si no tienen nada que ver con tu marca, no te unas, puedes conseguir justo el efecto contrario al que deseas.

Hace tiempo que lo decimos, el público demanda una comunicación basada en valores y promesas reales: la slow-comm aplicada a redes sociales. Si tu discurso habitual (hablando de RSE) marida con la tendencia a la que te sumas, nadie podrá acusarte de estar sacando tajada de algo que jamás te ha importado.

Tres casos recientes (y reales, por desgracia)

En apenas un par de meses hemos asistido a tres casos con implicación social a los que las empresas han podido sumarse:

  1. La desaparición del pequeño Gabriel Cruz. Los padres pidieron la difusión en redes una imagen de un pez con el hashtag #todosSomosGabriel.
  2. El Día Internacional de la Mujer, que vino este año marcado por la huelga convocada bajo el lema “Si nosotras paramos se para el mundo” y las multitudinarias concentraciones posteriores. Hubo varios hashtags a los que sumarse, como #Nosotrasparamos u #8M.
  3. La reciente sentencia del caso de La Manada, que ha movilizado a buena parte de la sociedad bajo el paraguas del #NoesNo o #Yosítecreo.

La pregunta es: ¿deben las empresas sumarse a estas reivindicaciones? Lo cierto es que, en tanto que actores sociales, las compañías tienen una responsabilidad importante. Con su entorno más cercano, principalmente. Aunque, con la globalización en la que vivimos, podríamos decir que con el mundo; como demuestra el movimiento Fashion Revolution que aboga por preguntar quién hace tu ropa para que la industria de la moda respete los derechos humanos. Esa responsabilidad puede llevarlas a convertirse en abanderadas de aquellos movimientos o causas que se identifiquen con los valores de su identidad corporativa. ¿Puede haber mejor (y más real) estrategia de branded content?

Sobre el autor:

Leticia B. Díaz
Periodista, ávida lectora y futura novelista. Colecciono cuadernos con historias inconclusas. Como buena alumna de EGB adoro escribir a mano, pero, ahora, la mayor parte del tiempo lo hago en digital.

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