Si eres uno de esos políticos que cambian mucho de opinión o uno de esos influencers que promocionan móviles desde un terminal de la competencia, seguro que las nuevas funcionalidades que Twitter está probando te interesan. Sobre todo la que podría permitirte editar tuits ya publicados. Y si no eres famoso, también. O no.

Twitter acabó el 2018 con una limpieza a fondo de usuarios y, aunque perdió unos cuantos millones activos, comenzó por fin a ganar dinero haciendo las cosas bien. Jack Dorsey está contento. Además de funciones en prueba como los Original Tweeters que recuerdan a los fans destacados de Facebook, los resúmenes mañaneros que quieren que nos olvidemos del Google Assistant o los retuits con GIF (¡por fin!), el CEO de Twitter no deja de hablar de la posibilidad de editar tuits ya publicados en un futuro próximo.

Sin embargo, entre sus pistas podemos leer los dilemas que presenta el planteamiento de una función, cuanto menos, controvertida. En sus palabras, esta opción permitiría a los usuarios editar sus tuits ya publicados, aunque con algunas limitaciones. No se deberían poder eliminar tuits antiguos, por lo que solo aplicaría a tuits recientemente publicados, ya sea a través de un retraso de entre 5 y 30 segundos en la publicación o de un plazo de unos minutos para la corrección tras la publicación. Además, las versiones anteriores del tuit serían públicas, como sucede en Facebook. Otras limitaciones podrían acercarse a la política de WhatsApp y solo podrían editarse los tuits que no cuenten con interacción. O en los retuits o inserciones web podría mostrarse la versión que el usuario compartió, en lugar de la última. Jaque mate, trolls.

Polémica de edición en Twitter

¿Y por qué tanto dilema? El botón de edición de tuits es mucho más que un simple botón para corregir erratas. La comunidad de Twitter es especialmente imaginativa y el análisis de todos los escenarios de uso posibles está llevando un tiempo al equipo de Dorsey.

El mundo se divide en las personas que aman a Kim Kardashian y las que la detestan. Twitter también. Y es que media red social adoró a la celebrity cuando anunció (en forma de tuit, claro) que había convencido a Dorsey para hacer realidad el, casi más famoso que ella, botón de editar tuits. Esta decisión haría feliz a esos usuarios que solo buscan corregir sus erratas y que sus conversaciones e hilos de Twitter no se rompan al tener que eliminar y volver a publicar un tuit erróneo. Si no ha ocurrido con Facebook o Instagram ¿por qué se acabaría el mundo con el botón de editar en Twitter?

Los que odian a Kim predican otra religión: la de los sagrados tuits. Para esta mitad de Twitter, la plataforma perdería absolutamente toda su gracia con el botón de edición. Los más devotos hasta llegan a considerar pecado la tentación de eliminar un tuit. Aquí se ha venido a corregir a los demás. ¿Qué gracia tendría un autocorrector en Twitter?

Menos espontaneidad, más complejidad y desconfianza que podrían deformar la naturaleza de una red a la que le gusta pintar fuera de la línea y conoce el secreto de la viralidad. ¿Qué ocurriría si un tuit compartido por miles de personas cambiara de repente su contenido por uno contrario al original? ¿A dónde iríamos a rescatar trapos sucios de famosos y políticos?

El drama ha llegado a Twitter, pero ¿de verdad es para tanto? El universo más allá de los 140 caracteres también parecía una herejía, pero el fin del mundo aún está por llegar. ¿Qué pasaría si Twitter nos permitiera corregir erratas?