Imagen de persona asistiendo a eventos híbridos en el ordenador

Eventos híbridos: la receta perfecta para conectar con tu público5 minutos de lectura

Allí me planté y en tu fiesta me colé… Así es como el coronavirus irrumpió en nuestra vida trastocando todos los planes y agendas programadas. En el caso de las estrategias de marketing y comunicación ha afectado desde los pilares, empujando a las marcas y agencias a realizar profundos cambios para adaptarse. Y cuando parecía que se volvían a adoptar antiguas prácticas… ¡Zas! Un nuevo zarpazo de esta terrible pandemia nos devuelve a la realidad. Pero seguimos echando de menos los eventos presenciales y comenzamos a saturarnos de los virtuales (que a la par ofrecen muchísimas soluciones atractivas). ¿Y si hallásemos un modelo de eventos híbridos que unifiquen elementos de ambos formatos?

Ya en febrero apuntábamos que las estrategias tenían que ser revisadas a corto y medio plazo. A estas alturas la adaptación debería ser total aunque continuamos en un camino desconocido en el que tener un plan de la A a la Z es imprescindible. Tras un duro confinamiento, el calorcito del verano y las optimistas cifras que se ofrecían en la época estival parecía que la vuelta a eventos presenciales era, poco a poco, una realidad. Al fin y al cabo el componente experiencial es mucho más alto en estos, por no hablar de que ofrecen una mayor cercanía al poder poner a prueba los 5 sentidos. Pese a que tomando todas las medidas sanitarias necesarias podrían ser seguros, la segunda ola de la COVID-19 está forzando a la vuelta virtual del sector.

¿Poner en riesgo la imagen de tu marca por un evento? No, no debería ser una opción siempre y cuando exista la mínima duda. Además, fallos en el control de aforo como el de Teatro Real pueden acabar por dañar gravemente tu marca. O el efecto llamada producido por un concierto de Iván Ferreiro en verano que acabó con el desalojo de una playa. Y hablando de efecto llamado, cuidado con campañas como la de Burger King que invitan a acercarse a los establecimientos para recoger un obsequio pero solo dan de plazo ¡un día! Y esto sería genial si no se estuviese intentando reducir la movilidad y aglomeraciones de personas. En esto nadie es el king, ¡desde luego!

Eventos virtuales: conexión entre marca y público

La otra cara de la moneda es la de los eventos virtuales, en pleno apogeo y cada vez más profesionalizados. Se acabaron las sesiones de bata, fondo habitacionil y fallos de micro o internet. La producción de eventos en línea ha llegado para quedarse y atraer al usuario (aunque lo natural y espontáneo siempre suma, ¡no lo descuides y equilibra!). Recordemos que los meses de confinamiento fueron duros y nuestro grado de saturación online fue creciendo cual patata caliente hasta estallar en el desconfinamiento. ¡Es hora de explorar nuevas fórmulas!

Obviamente no estamos en el punto de partida, cuando el contacto con el exterior era tan limitado que nuestra relación con él era a través de dispositivos tecnológicos. Sin embargo, el escenario digital sigue siendo el más adecuado para abrir una puerta a tu público y ampliar la relación a través de actos que fortalezcan la relación y permitan estar al día de tus novedades e intereses. Pero será necesario pulir el formato y aquí es cuando algunos han pasado de la fórmula casera a platós más elaborados.

Al final, aunque siempre se muestren las bondades de lo físico, los eventos virtuales tienen multitud de ventajas. Se puede medir más fácilmente el éxito de la convocatoria, además de hallar más datos que puedan ser interesantes para un análisis posterior. Permite mayor asistencia, desde cualquier lugar e incluso confeccionar paneles de verdaderas estrellas (eh, eh… Brad y Jennifer…). Y lo más importante, los portavoces de la marca tienen un mayor alcance entre su público, con el que pueden interactuar y mantener una conversación bidireccional.

Un paso más allá hacia los phygital events

La situación actual ha generado la necesidad de explorar nuevas alternativas. Y, sobre todo, de volver a hacer partícipe al público. Para alcanzar este objetivo se pueden recorrer varios caminos que implican, o bien el uso de las herramientas de las que ya dispone el usuario, o facilitarles el material físico para crear un verdadero evento experiencial.

En el primer caso, nos referimos a permitir que el público interactúe en nuestros actos a través de una dinámica que no se limite a ser un mero simposio. ¡Vamos! Que no sea un “he venido a hablar de mi libro” y tengas que aguantar un largo tiempo sin poder participar. Y es que si lo piensas, hay muchas posibilidades de que participe el público. Como si lanzas un Kahoot para hacer de tu evento un encuentro más dinámico, el caso es utilizar la creatividad y las herramientas digitales para hacerlo más atractivo.

Y cabe la posibilidad, también, de realizar envíos creativos que complementen las sesiones virtuales. Quién sabe, ¿gafas de realidad virtual para hacer una visita online mientras la narra el portavoz de la marca? ¿Elementos que activen nuestros sentidos? Se trata de planificar una dinámica que logre al público sumergirse de lleno en el evento y para eso deberemos romper fronteras. Lógicamente, a medida que el número de invitados sea mayor habrá que afinar más en estos elementos para que sean viables a nivel económico, pero el eco que pueden hacer en redes sociales (por ejemplo) puede ser realmente grande.

Por eso, no caigas en la tentación de dejar los eventos de lado ante esta nueva oleada que puede hacernos volver a retroceder. Al contrario, lo importante es seguir potenciando la relación que los eventos fomentan con tu público, aunque adaptándose y echando mano de la creatividad, como en el caso de los phygital events. Los ingredientes los tienes, solo tienes que adaptar la receta a tu situación.

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