Con cada publicación diaria un influencer puede lograr miles de likes y comentarios. Toda una alegría para aquellas marcas que quieren ampliar miras y buscar una alternativa a la publicidad más tradicional para mostrar sus productos y servicios. Pero ¿qué sucede cuando se encuentran frente a un caso de fraude en la influencia?

Entre los beneficios del influence marketing se encuentra la posibilidad de conectar con tu público de manera directa. La oportunidad de afinar el tiro para ganar visibilidad en un nicho concreto en el que toda una autoridad en el tema sirve de embajador de la marca. Sin embargo, todo eso desaparece cuando el fraude con influencers se pone de por medio.

Si eres una marca, puede que te hayas topado en alguna ocasión con uno de estos falsos influencers y hayas descubierto que esa interacción tan espectacular no eran más que las llamadas granjas de influencia ordeñando likes de miles de bots.

Pasos a seguir al detectar fraude en la influencia

Frente a esta situación son pocas las acciones que puedes realizar. La más lógica (y necesaria) pasa por denunciar a ese supuesto influencer, aunque lamentablemente ese acto por sí solo no te devolverá la conexión soñada con los seguidores. Es por esto que la acción más importante pasa por la prevención.

Actualmente existen influencers en todos los sectores y es sencillo contactar con ellos sin intermediarios. Sin embargo, eso no te asegurará que el perfil que existe detrás es real. No quiero que pienses que he escrito este texto para alabar a las agencias de comunicación que realizan este trabajo, sin embargo, sí me gustaría hacerte pensar sobre el tema.

Antes de contratar a un influencer, es necesaria una fase de investigación de mercado para detectar perfiles falsos, seleccionar a los que mejor funcionarán en tu campaña y, además, una segunda fase de profundo análisis de sus publicaciones, interacciones, gustos y valores. Todo tiene que estar muy bien medido si queremos que todo fluya como debería.

Los casos de fraude de influencers existen. Actuemos.

Sin el análisis previo, engañar a los responsables de la contratación puede ser mucho más sencillo de lo que parece. Hace unos días, el medio Entrepreneur analizaba un caso de fraude en la influencia por parte de un perfil británico protagonizado por una supuesta experta en el estilo lifestyle con 230,000 seguidores en Instagram.

Esta usuaria había colaborado con 22 marcas en 2018 cobrando 1.000 dólares por cada publicación. La sorpresa llegó al descubrir que el 96% de sus interacciones venían de bots. Dicho de otra forma, las marcas estaban pagando 1.000 dólares para lograr únicamente el 4% de los comentarios y likes que veían.

Las redes sociales llevan años poniendo todo su empeño en encontrar y cerrar este tipo de cuentas falsas, pero el fraude en la influencia siempre ha logrado encontrar nuevas formas para subsistir y encontrar su hueco.

Pero, ¿cómo podemos lograr entonces que desaparezcan? El paso más importante debe llegar desde las organizaciones que formamos parte del sector y que podemos descubrirlos directamente. Estos falsos influencers existen por y para conseguir retribuciones económicas. Si las marcas y las agencias no contamos con ellos, habremos logrado anular su objetivo y acabarán desapareciendo. La solución está ahí. Actuemos juntos frente al fraude de influencers.