La sociedad actual demanda una necesidad de aprendizaje constante. Los tiempos cambian, por lo que es necesario adquirir determinados conocimientos para entender los nuevos modelos de convivencia como, por ejemplo, el digital. De eso sabe mucho la generación Y o millennial. Hartos de sentirse perseguidos por sus predecesores, los centennial o generación Z, se han visto obligados por las circunstancias a renunciar a todo lo que creían realidad.

Y es que, los millennial han dejado de ser jóvenes. Aquellos entre los 25 y los 35 años han madurado, dejando atrás todo lo que creían importante. No han abandonado sus principios: han adquirido unos nuevos. Movidos por la necesidad de construir un mundo mejor, han unido fuerzas con aquellos que nacieron con el poder de cambiar el mundo. Los Y y los Z son ahora uno. La combinación de lo tradicional con lo moderno transforma el viejo paradigma de la comunicación, tal y como la conocíamos hasta ahora.

Cambio de rumbo

Ha llegado el fin de una era en la que la boda era el paso previo a la familia tradicional, constituida por una madre, un padre y uno o varios hijos. Ahora, el único lazo que une a los millennial y a la generación Z por igual es la tecnología. Los primeros se conectan a una media de cinco redes sociales de forma regular durante una hora al día. Con ellos nació la interconectividad global y la posibilidad de mantener todo tipo de relaciones alrededor del mundo.

Sin embargo, ha llegado el momento de avanzar. ¿Cómo hacerlo sin perder el rumbo? Con la ayuda de aquellos que han nacido bajo el estigma de lo nuevo. Tal y como como explicamos en el ebook sobre Tendencias en Marketing y Comunicación Digital para 2019, los centennial tienen en su haber un conocimiento innato que les permite caminar sin necesidad de apoyarse. Saben lo que hacen y no dudan a la hora de tomar decisiones. Son ellos los que construyen los cimientos de la sociedad actual, moderna, sin tapujos, acorde a los tiempos de la información desmesurada, las grandes pantallas y los servicios digitalizados.

A cada minuto cambian de opinión. Y, al contrario de lo que pueda parecer, consiguen el equilibrio entre lo mucho y lo poco. Rara vez se equivocan, porque su sexto sentido les advierte de una compra mal justificada o una venta desmesurada. No se dejan llevar por campañas que prometen o tarifas que engañan. Incluso se atreven a enfrentarse al gran internet creando una nueva variedad (Solid) o comunicando de forma masiva una acción a través de la tan aclamada transmedia. Barreras que traspasan de una manera inimaginable en el pasado.

Los Y saben del poder de la generación Z. Y no dudan a la hora de ofrecerse voluntarios para unir fuerzas. Juntos construyen los nuevos principios base de la comunicación del futuro. Permitiendo, tal vez, crear la ilusión de un todavía mejor porvenir para todos.