Imagen de mujer practicando greenfluence, el mix perfecto entre influencia y sostenibilidad

Greenfluence: el mix perfecto entre influencia y sostenibilidad5 minutos de lectura

Hace tiempo que el Pepito Grillo que llevamos dentro comenzó a influir en nuestras decisiones de compra. De hecho, “dime qué has comprado y te diré cómo eres” podría ser un nuevo refrán que explicase los criterios de compra de cada vez más consumidores. Los últimos estudios revelan que estamos dispuestos a pagar más por marcas sostenibles, transparentes y coherentes con nuestros valores. A adquirir productos que ayuden a reducir el impacto ambiental negativo y pertenezcan a empresas responsables socialmente.

¿Pero cómo sabemos si esos servicios y productos cumplen con nuestras expectativas? La única vía es la comunicación y el marketing sostenible por parte de las empresas.

Cuando hablamos de sostenibilidad y reputación corporativa encontramos tres tipos de compañías:

  • Las que lo hacen bien y son aplaudidas por la sociedad.
  • Las que lo hacen mal y reciben el rechazo de los grupos de interés.
  • Las que no hacen nada y caen en la más absoluta indiferencia.

Las compañías que cuentan con políticas de RSC necesitan desarrollar varias líneas de comunicación corporativa para llegar a todos sus stakeholders, pero estas deben ser eficaces y creativas si quieren que sus grupos de interés se involucren incrementando su impacto positivo.

Una buena estrategia para lograrlo y convertirse en un actor greenfluence para la sociedad es contar con embajadores, influencers y prescriptores que gocen de atractivo, rigor y credibilidad. Estos perfiles son una ventana al buen hacer, a un modo de vida respetuoso donde también hay sacrificios. Son personas y organizaciones con un gran poder de concienciación y por ello les llamamos greenfluencers.

Un auténtico greenfluencer colabora con una empresa para mostrar sus compromisos sostenibles, porque cree en ellos, porque enriquece su discurso y considera que ser un altavoz de la empresa beneficia a la sociedad. Por ello posee una comunidad fiel y formada, la cual condenaría cualquier acto que pudiera parecer greenwashing.

Un buen ejemplo sería Noemí Rodríguez que muestra en su Instagram una vida basada en la consciencia, la naturaleza, la vida sencilla y sostenible, y el consumo transformador.

Un influencer común especializado en otros territorios puede aportar mucho engagement en sus publicaciones pero el mensaje compartido será cuestionado o pasará desapercibido. Incluso podría considerarse poco honesto como le sucedió a Dulceida con su polémico viaje solidario a África, donde regaló gafas de sol a jóvenes con necesidades mucho más urgentes.

¿Y cómo identificamos si estas empresas practican greenfluence o hacen greenwashing?

Los consumidores estamos cada vez más preparados y somos más sensibles a la hora de identificar si estamos ante una campaña de greenfluence o de greenwashing. El uso abusivo del color verde, el lenguaje buenista, las imágenes sugestivas, el autobombo y la falta de datos concretos… lejos de convencer al usuario le hacen desconfiar.

Greenfluence

La gran mayoría de las empresas generan impactos negativos en el medioambiente y tienen la responsabilidad de compensarlos en la medida de lo posible. La RSC se encarga de buscar los procedimientos más sostenibles para el desarrollo de su actividad y eso les aporta un valor importantísimo frente a aquellas que no lo hacen.

Los stakeholders son los mayores aliados para afianzar y divulgar estos procedimientos y por ello es muy importante establecer una estrategia de comunicación bidireccional con ellos. Este es el caso de la compañía Fujitsu, la cual para reforzar su apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ha puesto en marcha un programa piloto con un grupo de 5.800 empleados que están creando comunidades virtuales para compartir y colaborar sin fronteras.

A dichas comunidades virtuales las han llamado Tribus y su trabajo se desarrolla en torno a los 17 ODS de la ONU. Los participantes deben elegir uno de los ODS y unirse a la Tribu asociada. La formación de las tribus proporciona motivación e inspiración para que los empleados unifiquen el enfoque, colaboración, creación de redes, aprendizaje en grupo y la acción en torno a iniciativas específicas de apoyo.

En este caso son los propios empleados los que se han convertido en greenfluencers, lo que además aporta múltiples beneficios a la empresa.

Greenwashing

Podemos hablar del greenwashing cuando las empresas gastan más tiempo, esfuerzos y dinero en proclamarse como marcas verdes a través del marketing y la publicidad, que realmente implementando acciones y prácticas del negocio que minimicen su impacto ambiental o compromiso social.

Recientemente el gigante Apple ha sido acusado de greenwashing ante el lanzamiento de su último terminal el iPhone 12. Si bien es cierto que su CEO Tim Cook declaró recientemente que “el Planeta no puede esperar” y prometió que “para 2030, todo el negocio de Apple será neutral en emisiones de carbono, desde la cadena de suministro hasta la energía que usa en cada dispositivo que fabricamos” muchos consumidores creen que este discurso es sólo una excusa para ganar más dinero y ofrecer menos productos por el mismo precio.

Apple defiende que eliminando algunos accesorios como los auriculares o cargadores, ya no hace falta una caja tan grande y se puede ahorrar en el tamaño de la paquetería, lo que se traduce en un 70% más de cajas en un solo palé. De este modo contribuye a reducir la huella de carbono, extracción de materiales y fabricación de estos productos.

Pese a que la sociedad exige a las empresas ser más sostenibles, la realidad es que más de la mitad de los españoles no saben qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Esto es un claro fracaso de las instituciones y empresas que sólo la greenfluencia puede ayudar a reparar conectándoles con la ciudadanía.

Raquel Garcia

Raquel Garcia

Soy la versión femenina de Capitán Planeta y me encanta trabajar en estrategias de RSC. La creatividad es clave para llamar la atención del usuario, el valor añadido es el ingrediente que mantiene su interés, y la interacción lo que le hará fiel.

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