Soldado defendiendo una casa de hackers y ciberamenazas

Dos palabras que marcaron 2018: hackers y ciberamenazas4 minutos de lectura

Podemos quedarnos con muchos recuerdos del pasado año 2018. El éxito de Cómeme el donut, el silencio que dejaba en las salas de cine el final de Vengadores: Infinity War, el vigésimo Grand Slam de Federer, el «TRA TRA» de Rosalía… Por desgracia, no todos los recuerdos son positivos. Hemos llorado, entre otras, las muertes de Stephen Hawking, Stan Lee, de Dolores O’Riordan, de Avicii, de la reina del soul Aretha Franklin, de Forges, de Ursula K. Le Guin o Stephen Hillenburg, creador de Bob Esponja. Y en el plano tecnológico la cara más oscura ha sido expuesta por los tan virales challengeshackers y ciberamenazas.

Hemos sufrido una vez más los estragos de la estupidez humana con desafíos como el Tide Pod Challenge, consistente en morder, cocinar o simplemente engullir una cápsula de detergente como si fuera una chuchería. Otra consecuencia de las redes sociales, que también han tenido lo suyo. Facebook y Twitter han perdido usuarios, aunque podían haber perdido mucho más. Y es que 2018 pasa a la historia por ser el año con más brechas de seguridad informática.

¿Qué significa sufrir una brecha de seguridad en Internet?

Una brecha es una violación en la seguridad y puede ocasionar la pérdida de datos, incluso la destrucción de todos ellos. Supone uno de los mayores miedos de las empresas que han iniciado su transformación digital y puede darse por múltiples razones. Aunque normalmente enlacemos la idea de una brecha de seguridad con el ataque de un hacker, en realidad puede estar dada por un fallo del antivirus que permita la entrada de malware, mails con spam o el factor humano (un empleado que filtra, sin quererlo, información confidencial).

Como resultado, podemos encontrarnos con una parte no autorizada accediendo a una información que no le pertenece. Un hacker que acceda a una empresa puede alterar los datos originales, pudiendo dañar el negocio donde más le convenga. También puede llegar a borrar la información o utilizarla para dar con datos privados de clientes y usuarios.

Según recoge ESET, 2018 ha sido el año en el que se han dado más brechas de seguridad. Más de 16.000 vulnerabilidades han sembrado el terror entre las empresas, casi 50 brechas al día.

Lo curioso es que, aunque el correo electrónico sigue siendo el principal objetivo de los ataques, los ordenadores ya no tienen tanto protagonismo. Cada vez más a menudo, los ciberataques se dirigen a los smartphones. Herramientas fraudulentas, aplicaciones sospechosas que pasan el filtro en la AppStore y en Google Play… Las instalamos sin pensarlo demasiado y nos acabamos quedando sin saldo en PayPal y en la cuenta bancaria antes de que nos dé tiempo a pestañear.

Facebook, una de las víctimas

2018 no ha sido el año de Facebook en demasiados ámbitos, y uno de ellos es el de la ciberseguridad. El 25 de septiembre, los desarrolladores de la red social detectaban un hackeo que ha puesto en peligro a casi 50 millones de cuentas de usuarios. Por suerte, según aseguraron desde la empresa, los atacantes no consiguieron contraseñas, ni cuentas bancarias, tan solo información básica.

No ha sido un buen año para Zuckerberg y los suyos. Con Cambridge Analytica comenzó el escándalo. La empresa británica utilizó datos para sus actividades comerciales que proceden de los perfiles de Facebook y han sido obtenidos de una forma que vulnera los términos de uso. Se cree que accedieron a los datos de más de 87 millones de personas. Tuvieron acceso a publicaciones, datos del perfil e incluso a mensajes privados. Una brecha de seguridad que nació de un acuerdo entre Facebook y Cambridge Analytica que no se cumplió adecuadamente.

Hace poco se descubrió también que Facebook utiliza incluso los datos de seguridad de los usuarios para proteger sus cuentas para enviarles publicidad. Normal que cada vez sean más los usuarios (sobre todo los más jóvenes) que abandonan la red social.

Ciberamenazas: mejor prevenir

Por supuesto, Facebook no ha sido la única víctima de las brechas de seguridad. Con el creciente uso de la banca móvil, también crece el malware móvil que intenta entrar en nuestros sistemas. Los ataques son cada vez más difíciles de detectar, además de insistentes. El nuevo RGPD lleva a los ciberdelincuentes a una estrategia distinta: chantajear a las empresas para que las filtraciones de datos no se hagan públicas.

Esto demuestra la necesidad cada vez mayor de que todas las empresas que quieran tener presencia en Internet cuenten con soluciones avanzadas de ciberseguridad. No se trata únicamente de saber responder a los ataques y ciberamenazas, sino de ser capaz de prevenirlos.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

X