En este tiempo de confinamiento como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 (o coronavirus como popularmente se conoce) que asola, no solo a nuestro país o continente, sino al mundo entero, nos encontramos en una situación personal y profesional que solo podríamos haber imaginado en nuestras peores pesadillas sacadas de una película de ciencia ficción.

Es en momentos como estos en los que encontramos héroes. Personas valientes que estaban escondidas entre las sombras. Y son más numerosos de lo que pensamos.

Una nueva visión

Estas últimas semanas vivimos cómo multitud de personas a las 20:00 de la noche salen a los balcones y ventanas al clamor de un sonoro aplauso, traducido como un gracias generalizado a todos estos héroes y heroínas anónimos que se juegan la vida a diario por todos nosotros. Es un movimiento que comenzó en Italia y que, a tenor de las circunstancias, consigue aunque solo sea por unos minutos que todos seamos uno y no nos sintamos solos ante esta amenaza, ¡que de esta se sale! Y saldremos más fuertes y unidos que nunca.

Desde luego hay que dar las gracias a todos los profesionales de la medicina: médicos, doctoras, enfermeros/as, técnicos/as de laboratorio, etc., que a diario trabajan a contrarreloj para frenar a este fatal adversario, combatiéndolo arduamente.

La enfermedad no es el gran enemigo, sino la soledad que sufren los pacientes que se encuentran aislados y sus familias que no pueden apoyarles por evitar el contagio. Todos estos grandes expertos han demostrado que no solo superaremos este feroz virus utilizando la medicina moderna, sino que debe entrar en juego la humanidad. Es en tiempos difíciles donde se demuestra la calidad de las personas y no nos llamemos a engaño, estamos en una contienda dura, pero este rival no podrá con nosotros. Durante estas jornadas que están siendo largas y dolorosas en las que no hay tiempo que perder, estos profesionales sacrifican su propio tiempo libre acercando a pacientes y familias con un gesto tan simple como es hacer una videollamada o entregar una carta. No en vano se les conoce como héroes. ¡Por vosotros!

No podemos dejar en el tintero al resto de pequeños grandes héroes que con su trabajo, antaño no dotado de gran reconocimiento, nos hemos dado cuenta que sin ellos no somos capaces de funcionar. Hablo de todo el personal de limpieza de hospitales, supermercados y residencias. Del personal que atiende en pequeños comercios como estancos, bancos o farmacias, sin olvidarnos de los trabajadores de las grandes y pequeñas superficies de alimentación sin los cuales literalmente, no podríamos sobrevivir. De los agricultores y ganaderos que gracias al sudor de su frente tenemos a diario comida que llevarnos a la boca. Por supuesto, a todo el personal de logística y transporte, tanto público como privado, que nos hace que el confinamiento sea mas fácil de llevar. Sin olvidarnos de todos aquellos que conforman el mundo de la comunicación: periodistas, redactores, agencias, etc. Sin estos profesionales nos encontraríamos ciegos, sordos y mudos ante esta situación, y gracias a ellos, somos capaces de ser conscientes de la magnitud del problema.

Estos héroes no solo se arriesgan tanto como los médicos a ser contagiados a diario, sino que además se han convertido en piezas clave del engranaje para la solución del problema. Y ahí los encontramos, al pie del cañón para facilitarnos la vida en esta nueva realidad en la que estamos sumidos. ¡Por ellos!

Este post también va por ti pequeño héroe que te quedas en casa, ¡todos para uno y uno para todos!