“Todos los empleados públicos deberían ascender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes”. Este aforismo de hace un siglo se le atribuye a José Ortega y Gasset, quien presumiblemente teorizaba acerca de la jerarquiología moderna. En la actualidad, quien lo hace es Laurence J. Peter, quien formuló tiempo ha ‘El Principio de Peter’, un teorema imprescindible para entender el mundo empresarial desde hace décadas.

En él, este catedrático de Ciencias de la Educación de la University of Southern California afirma que las personas tienden a ser promocionadas hasta su máximo nivel de incompetencia. Quien hace bien su trabajo suele obtener como recompensa un ascenso que, paradójicamente, en ocasiones le perjudica a medio plazo. Este nunca ha sido el problema de Mark Zuckerberg, el amo de llaves de Facebook Company.

Sabido es que el barco de Zuckerberg lleva inmerso en un tsunami de escándalos de privacidad un tiempo. Esto, sin embargo, no ha afectado al que será, según muchas predicciones, su principal activo en 2021: Instagram. La app de “fotos cuquis” adquirida hace seis años por un precio que visto a día de hoy parece irrisorio es el principal candidato a dominar el social media los próximos años. Y es que Instagram, prácticamente, imprime dinero:

Gráfico de ingresos de Instagram

Gráfico de ingresos en publicidad móvil de Instagram desde 2015 a 2018

En el último trimestre, Instagram generó unos ingresos estimados de dos mil millones de dólares, más del doble del precio por el que fue adquirida en 2012. Según Bloomberg, si se tratase de una compañía independiente, estaría valorada en cien mil millones de dólares. Más de 100 veces el precio de adquisición hace algo más de un lustro. Y esto no es casualidad: Facebook e Instagram son una pareja bien avenida.

Instagram forma parte de la red publicitaria de Facebook y comparten la inmensa mayoría de sus datos. Esto repercute en que cualquier comportamiento manipulador en el que pueda haber incurrido o esté incurriendo Facebook en la actualidad es también una manipulación por parte de Instagram. 1 de cada 5 publicaciones que vemos en Instagram son anuncios. Un 20% de lo que consumimos está patrocinado.

La disociación que ha conseguido mantener Instagram de Facebook tras los mencionados escándalos, especialmente el de Cambridge Analytica, es digna de estudio. La compañía fundada por Kevin Systrom y Mike Krieger ha conseguido mantener una imagen impoluta de cara a la opinión pública, que sigue sin asociar ambos productos. Sarah Frier lo analiza bien en este artículo.

En los últimos tiempos han huido de Facebook los fundadores de sus 3 principales adquisiciones: WhatsApp, Oculus y la propia Instagram. Systrom, el hombre fuerte de esta última, era el principal candidato a sustituir a Zuckerberg. Pero, como analiza fantásticamente Kara Swisher en A Wise Man Leaves Facebook, Kevin no era un “team player”. Sus salidas, unidas a la llegada del controvertido Adam Mosseri como líder supremo, dejan por delante un futuro incierto y, probablemente, polémico.

Sí, los jóvenes huyen de Facebook desde hace tiempo. El mismo que llevan adorando Instagram. Pero los negocios no son eternos, menos aún en una época en la que caminamos hacia una economía de plataformas. Facebook vive, ¿la lucha sigue?

Gráfico de crecimiento de Instagram

Gráfico de la estimación de crecimiento de Instagram desde 2017 a 2022