|La importancia de utilizar un lenguaje inclusivo en tu comunicación corporativa

La importancia de utilizar un lenguaje inclusivo en tu comunicación corporativa4 min read

Por |2018-08-02T14:09:11+00:00jueves, 2 agosto, 2018|
  • Mujer manifestándose por el uso de un lenguaje inclusivo

Supongo que estaremos de acuerdo en que el uso del lenguaje en comunicación dice mucho de la empresa que lo emplea. Es una de las formas más evidentes de construir marca. No solo se trata de lo que dices, sino también de cómo lo dices. Obvio. Si te pasas con el número de puntos suspensivos (recuerdo por aquí que son tres, por si las moscas) o te olvidas de que las exclamaciones se cierran pero también se abren, puede que no te tomen en serio. De ahí la importancia de contratar unos servicios profesionales a la hora de gestionar tu comunicación, ya sea corporativa, externa o interna, o tus redes sociales. (Sí, he venido aquí a hablar de mi libro, pero también del lenguaje inclusivo).

Como decía, las palabras construyen las cosas. Recuerdo cómo en una de las primeras asignaturas que cursé en Periodismo, un profesor nos contó que la comunicación había nacido de la necesidad de perpetuarse del gusano de luz. A partir de entonces comenzamos a apodarle “gusiluz”, claro. Fíjate si me marcó que, veintidós años después -que se dice pronto- lo sigo recordando. Pero voy a centrarme que esto comienza a írseme de las manos. En el caso de los gusanos de luz, una necesidad generó un cambio.

“La sociedad cambia, evoluciona, mientras que el lenguaje se mantiene rígido”

Lenguaje inclusivo y feminismo

Hace unas semanas saltaba la noticia: el Gobierno, compuesto en su mayoría por mujeres, solicitaba a la RAE que estudiara la posibilidad de adecuar la Constitución a un lenguaje no sexista. Y, aunque la Institución parece no estar por la labor (y menos aún Pérez Reverte), la solicitud responde a un clamor popular más sonoro que nunca. Tras la histórica manifestación del 8 de marzo en Madrid y todos los puntos de España, las mujeres han decidido no callarse más, ni siquiera ante las decisiones judiciales. Se sienten diluidas en ese masculino plural que se emplea para referirse a un conjunto de personas. Y, a título personal, creo que no les (nos) falta razón.

Nuevas sensibilidades, nuevas realidades, nuevas formas de comunicar

Ya antes fue necesario adecuar el lenguaje a nuevas sensibilidades. ¿Alguien sigue diciendo “minusválido” cuando se refiere a las personas con discapacidad? Es otro de esos, puede-que-no-tan-sutiles, matices. Las palabras importan y mucho. Hablar de personas discapacitadas pone en el primer plano la discapacidad, no la persona. Seamos conscientes de adónde nos lleva minusválido.

Allá por el mes de mayo, el Príncipe Harry de Inglaterra se casaba con la actriz Meghan Markle. Las crónicas de la boda se llenaron de la palabra “mestiza” porque “mulata” se considera en muchos foros un término racista. Etimológicamente proviene de “mula”, mezcla de yegua y burro.

Podemos hablar también del colectivo LGTBIQ, que comenzó siendo LGTB, y da visibilidad cada vez a más realidades. Y, aunque el “mariquita” del pasado parezca más que superado, no hay que quitar atención al asunto.

“En el caso de los gusanos de luz, una necesidad generó un cambio”

La comunicación de tu marca: qué quieres decir de ti

La sociedad cambia, evoluciona, mientras que el lenguaje se mantiene rígido. La manida adaptación de los mensajes y el tono adquiere ahora una nueva dimensión. Si tu marca tiene conciencia, muéstrala. Más allá de cumplir con las reglas de la gramática y ortografía (desde aquí me confieso un poquito #grammarnazi) hay aspectos en los que, quizá, deba de ser transgresora. ¿Quieres que se sepa que es feminista? Pues comienza a usar un lenguaje inclusivo, no sexista. Sí, las frases te quedarán un poco más largas, pero se sabrá de inmediato en qué lugar estás.

Ha llegado el momento de decidir quién quieres ser. ¿Estás en el bando de los y las que se posicionan o vas a seguir siendo políticamente correcto?

Sobre el autor:

Leticia B. Díaz
Periodista, ávida lectora y futura novelista. Colecciono cuadernos con historias inconclusas. Como buena alumna de EGB adoro escribir a mano, pero, ahora, la mayor parte del tiempo lo hago en digital.

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