|Sí, tu oficina también comunica tus valores

Sí, tu oficina también comunica tus valores6 min read

By |2018-02-20T14:19:53+00:00martes, 20 febrero, 2018|
  • Los valores de una empresa deben cuidarse ya que todo comunica

Hace unos días anunciábamos nuestro nuevo Best que venía acompañado de nueva web, blog y de una nueva línea estética flexible y ¡más acorde al año en el que estamos! Nuestra marca ha cambiado, nuestros valores no. Con este cambio de marca todo tenía que salir bien (y lo hizo), pero ¿por qué le dimos tanta importancia? Te voy a contar un secreto: “todo comunica”. Los valores de una empresa están presentes en todo, desde la última persona que se incorporó a la plantilla hasta las oficinas donde se desarrolla su actividad.

A veces hay que dar muchas vueltas para llegar al origen. Un ejemplo reciente es la comunicación digital, empezamos hablando de herramientas, luego del negocio y ahora llegamos a las personas. Curiosamente, en recursos humanos, disciplina que trata sobre personas, ha pasado lo mismo. Primero nos trataban como “recursos”, pasamos a “empleados” y ahora se habla de “personas”. Si a pesar de estos cambios hemos vuelto al origen, será por algo, ¿no? 

Partiendo de este punto, no hay que olvidar que tanto la comunicación como la actividad de las personas, suceden dentro de entornos concretos: las oficinas. Estos espacios hablan más de la empresa de lo que podemos llegar a imaginar, hablan de la jerarquía, del modelo de negocio, de las metodologías de trabajo, del espíritu y la idiosincrasia de una organización, pero también de las personas que la componen, o al menos, deberían.

Así, las oficinas también han sufrido las modas, han pasado por el proceso de alejarnos de las personas para, luego, volvernos a acercar. Hemos pasado de cubículos individuales, a espacios abiertos y en este camino han sucedido muchas cosas, atento:

El individualismo de los cubículos 

 
En los cubículos impera(ba) el individualismo, trabajamos concentrados en espacios poco colaborativos, donde la productividad es la bandera. En cambio, en este diminuto espacio la persona puede mostrar su personalidad y dejar su marca, adecuando el espacio a sus necesidades y apegos. Así puede tener en su mesa la foto de sus hijos o los bolígrafos ordenados por colores, si lo desea.

En los cubículos, además, somos totalmente independientes y estamos resguardados de las miradas ajenas. Dicen las malas lenguas que éste fue el motivo de la transición a los espacios abiertos: el control y la fiscalización del uso que los empleados hacen de su tiempo y los recursos de la empresa. Vaya, que el objetivo era que nadie perdiera el tiempo navegando en Facebook. Muy fuerte que haya que recurrir a estos extremos, ¿no?

Nuevas tendencias en espacios de trabajo

 
Así, la tendencia (o la desconfianza de los que mandan) desterraron los cubículos para pasar a entornos abiertos, visibles y vendidos al mundo como más colaborativos. Con el tiempo, el open concept ha ido evolucionado hasta niveles insospechados. Me refiero al caso de las empresas donde se usa el concepto “mesa caliente”, en el que el empleado no tiene puesto fijo, y deambula por la oficina con su portátil, eligiendo cada día un puesto según el trabajo que vaya a desarrollar, con qué equipo va a colaborar o incluso su estado de ánimo. Conceptualmente, esta opción tiene su atractivo, pero obliga a eliminar el rastro de la persona: ni un boli puede dejar en su mesa y mucho menos una foto, un muñequito o unas compresas en el cajón. Personalización cero, vaya.

A los espacios abiertos están llegando ahora medidas correctoras para suplir algunas de sus carencias, como las resting rooms, o áreas de desconexión para fomentar la creatividad. Son espacios individuales para momentos en los que los equipos necesitan concentración individual, y se está potenciando el trabajo desde casa, que elimina la oficina y te permite trabajar desde tu espacio más personal.

Te voy a decir una cosa, ya no sólo por cuestión de comunicación interna y de employee advocacy, las empresas tienen el poder (y ¿el deber?) de crear un ambiente de trabajo donde los empleados se sientan a gusto y desarrollen su trabajo de la mejor forma posible. Pero es decisión de cada una cómo conseguirlo. Siendo las oficinas también un factor importante en la comunicación de los valores de una empresa, deberíamos cuidar este aspecto porque, al fin y al cabo, nuestras oficinas son parte de nosotros y no queremos que transmitan algo diferente, ¿verdad?

Resumiendo, si la clave es que las empresas son personas y cada persona tiene sus necesidades y su personalidad, ¿deberían las oficinas ser el reflejo de la empresa o de las personas que las conforman, las viven y las trabajan? Está en tus manos decidir si es una difícil o fácil decisión.

One Comment

  1. Carlos Rivero 25 julio, 2018 at 16:29 - Reply

    “¿Deberían las oficinas ser el reflejo de la empresa o de las personas que las conforman, las viven y las trabajan?” No deberían ser las empresas un reflejo de las personas que la conforman. Si alineamos primero ‘empresa’ y las personas que contratamos para darle vida, no tendremos que decidir entre alinearnos con una u otra.

    En todo caso, he leído unos cuantos artículos vuestros hoy y están muy bien.
    También me ha gustado vuestra página web.

    Sería interesante conoceros alguna vez y hablar sobre comunicación, marcas, branding y esas cosas.

    ¡Saludos!

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