|Cookies a dos bandas: las invitadas de honor en materia de e-privacy y protección de datos de la UE

Cookies a dos bandas: las invitadas de honor en materia de e-privacy y protección de datos de la UE

Por | 2018-02-22T12:28:41+00:00 jueves, 22 febrero, 2018|
  • Según la política de cookies la privacidad digital se mejora gracias a la autorización del usuario

Probablemente no te llames Truman, no hayas participado en una edición de Gran Hermano y la idea de ser monitorizado las 24 horas del día te aterre. Sin llegar a estos extremos pero muy cerca de alcanzarlos nos hemos sumergido en el mundo digital donde arrojamos información en cada decisión que tomamos. En la mayoría de los casos estos datos se almacenan y se envían a los sitios web a través de las cookies.

Si a estas alturas aún no lo sabes: las cookies suponen la descarga de un archivo en el equipo del usuario para almacenar su actividad y compartirla con el dominio del que provengan. El objetivo: ofrecer una mejor experiencia de navegación en base a la información recogida. El fundamento siempre es revertir un efecto positivo para el usuario pero puede conllevar implicaciones serias en el ámbito de la privacidad que no han pasado por alto para la Unión Europea.

En España se introdujeron cambios en materia de información y comercio electrónico en el año 2012 para aplicar la directiva planteada por la Unión Europea que pasaría a la historia como la Ley anti-cookies. No se trataba de acabar con ellas, sino advertir a los usuarios de su utilización y el derecho a consentirlas o rechazarlas. El resultado conocido por todos es la constante aparición de un mensaje, mediante banner o ventana emergente en cada página que visitamos, donde se pone en conocimiento la política de cookies y la aceptación de las mismas. Sin perjuicio, claro está, de la obligación de contar con una segunda capa donde se explique de manera más exhaustiva la política de privacidad. Sí, esa ventana tan molesta que no te deja leer bien la web y que lleva a un texto muy largo y aburrido (¿o no?). Y cuidado con aquellos temerarios que no cumplan con estos aspectos básicos, las sanciones pueden alcanzar los 150.000€ cuando se consideren graves.

“Las sanciones pueden alcanzar los 150.000€ cuando se consideren graves”

En la práctica, los avisos de cookies parecen haber mermado la paciencia de muchos hasta tal punto que a principios de 2017 se plantea por la Unión Europea una reforma en materia de e-Privacy que reduzca estos irritantes mensajes en consonancia con el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Incluso la Comisión destacó que el efecto logrado en muchos casos ha sido el contrario al deseado: aceptar las cookies sin entenderlas y dar pie a que se lleven prácticas más invasivas por algunos proveedores. Pero, ¡ojo! Nadie ha dicho que se eliminen las advertencias completamente. La intención es que no sean necesarias en aquellos casos en que no se quebrante la privacidad del usuario y alcanzar una solución que remedie esta situación.

Con la aplicación del RGPD que entrará en vigor el próximo 25 de mayo se plantean nuevos escenarios que intensificarán las políticas de privacidad. En los casos en que se recaben datos identificativos, incluidos direcciones IP y cookies, se debe aceptar expresamente el uso de estas herramientas invalidando el consentimiento tácito aplicado hasta ahora. Además, una novedad importante es la posibilidad de anular la autorización para admitir cookies con una opción visible y accesible durante toda la navegación. Es decir, si tu web recaba datos específicos y personales, el usuario deberá aceptarlo de forma expresa antes de navegar por tu web. Y si en algún momento de su excursión por tu página se arrepiente, deberás facilitarle retractarse y anular el consentimiento anterior.

Si el RGPD pasa a regular aspectos que incluyen las cookies, ¿es necesario reformar y aplicar una nueva regulación de e-Privacy? Actualmente se debate la aprobación de un texto legal paralelo a la RGPD sobre esta política de privacidad digital que desplazaría al que viene aplicándose hasta ahora. Éste abordaría la manera de aceptación expresa de cookies y permitiría esta acción con una sola autorización a través del navegador web, lo que para algunos sectores como el de la publicidad tendrían efectos muy negativos tanto para usuarios como organizaciones. Si bien esta solución pondría fin a la constante aparición de ventanas emergentes aún no es definitiva y, sobre todo, debe hallar armonía con el RGPD.

¿Cuándo podríamos empezar a vislumbrar el nuevo panorama? La reforma de la política de cookies se planteó con vistas a ser aprobada a principios de este año y aplicarse en mayo junto a la entrada en vigor del RGPD aunque aún no hay una resolución al respecto. Los próximos meses serán decisivos para el desarrollo de este nuevo marco. En cualquier caso, las súplicas de muchos han sido escuchadas y el problema está sobre la mesa para encontrar solución. Al fin y al cabo, ¿queda aún algún atisbo de inocencia digital ajena al tratamiento de nuestros datos en la red que justifique el sistema actual?

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