|¿Sabes cómo influyen los sesgos cognitivos en comunicación?

¿Sabes cómo influyen los sesgos cognitivos en comunicación?3 min read

Por | 2018-05-31T10:03:13+00:00 jueves, 31 mayo, 2018|
  • Personas paseando por una calle comercial

La decisión que has tomado es perfecta. La propuesta está terminada.  Todo tiene sentido. O quizás, no. Tus prejuicios influyen en tu toma de decisiones, hasta convencerte de que esa presentación tan brillante es fruto de un concienzudo análisis basado en datos objetivos. Desafortunadamente, es probable que caigas en una equivocación y desconozcas que los sesgos cognitivos en comunicación, también influyen.

¿Qué son los sesgos cognitivos?

Los sesgos cognitivos son atajos que emplea nuestra mente para llegar a conclusiones de forma más rápida. A menudo provocan juicios inexactos e interpretaciones ilógicas de datos y distorsiones en la forma que vemos la realidad basándose, fundamentalmente, en nuestros prejuicios. Aunque en ocasiones pueden resultar útiles; otras muchas, condicionan nuestro análisis.

En los años 70, el premio Nobel de economía Daniel Kahneman, junto a Amos Tversky, introdujeron el término sentando las bases futuras del concepto. La obra del primero, ‘Pensar Rápido, Pensar Despacio’, es una referencia absoluta para entender de qué estamos hablando.

¿Qué importancia tienen en la comunicación?

Existen más de 170 tipos de sesgos cognitivos conocidos, pero algunos son más relevantes que otros dependiendo en qué contexto nos encontremos.

La falacia de prueba incompleta o cherry picking, es un tipo de falacia de atención selectiva y el ejemplo más habitual de sesgo de confirmación. Cuando no le vemos sentido a algo, o no sabemos por dónde seguir, elegimos aquello que confirma nuestra teoría. Algo parecido ocurre con las fake news.

Si estamos preparando una presentación y, por no contrastar nuestra opinión o volver a analizar los datos que no nos cuadran, caemos en este tipo de sesgo, podemos arruinar todo nuestro análisis, convirtiendo una pésima idea en un falso entregable brillante que acabará con un no por respuesta.

Los deadlines tampoco ayudan. Tendemos, bajo estrés, a no desechar el trabajo que llevamos avanzado por no sentir que desperdiciamos el tiempo, aunque intuyamos que no nos lleva a ninguna parte. Profundizamos en nuestros errores. Esto se conoce como falacia de los costes hundidos y puede resultar fundamental a la hora de conceptualizar una propuesta.

¿Cómo podemos evitarlos?

Si bien este tipo de atajos son inherentes a nuestro proceso de pensamiento hay formas de conseguir mitigar el impacto de estos sesgos cognitivos en comunicación. La reflexión constante, contrastar tu opinión con los que te rodean, la empatía y sopesar toda la información posible que tenemos respecto al reto que afrontamos, son siempre elementos útiles.

No es casualidad que, como anticipamos en nuestras Tendencias en comunicación y Marketing, las compañías con mayor diversidad cultural tiendan a triunfar en el desarrollo de nuevos productos masivos. Reducen el impacto de los sesgos y fabrican productos globales.

Sobre el autor:

Berto Barros
Contenidos desde 2009. Fundé, dirigí y disfruté hablatumusica.com. Tras esta etapa, startups, consultoras y agencias me han tenido entretenido. En mi tiempo libre trato de aburrirme lo máximo posible rodeado de la gente a la que quiero.

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