Nací en 1989. Un año especialmente relevante para la humanidad en buena parte por ello y, en menor medida, por otro detalle. El 89 es, también, el año en que “nació” internet. La World Wide Web llegó al mundo hace casi treinta años de la mano de Tim Berners-Lee, un pionero que -dentro frase grandilocuente- contribuyó a estructurar el mundo tal y como lo entendemos. Un personaje inquieto y peculiar que acaba de anunciar al mundo algo en lo que lleva años pensando: Solid.

Qué es ‘Solid’

Solid es un proyecto open source de descentralización web basado en los llamados datos vinculados. Podemos pensar en ‘Solid’ (Social Linked Data) como una “nueva internet” en la que los usuarios pueden recuperar el control de sus datos en una especie de llaveros USB online, los llamados pods (Personal Online Data Stores). Estos pods guardan toda tu información para que, cuando estés conectado a Solid, puedas decidir a cuales de estos archivos pueden acceder determinadas webs, apps o usuarios que requieran acceso. Así, recuperas -supuestamente- el control absoluto de sus datos.

Este sistema está actualmente en su mayoría en grandes “granjas” ajenas. Google, Facebook. Internet ha consistido hasta ahora en comercializar datos y publicidad. Solid aspira, entre otras cosas, a modificar este escenario haciendo que los usuarios recuperen -en buena medida- el control de sus datos y dejen de jugar fuera de casa. La idea de Solid se está construyendo en torno a Inrupt, una startup nacida del MIT Lab y pensada para ejecutar la tecnología necesaria para hacer de Solid una realidad. En Inrupt todas las plataformas están conectadas entre sí y se comunican entre ellas, enriqueciendo la experiencia del usuario.

Los pods y el blockchain

Solid aspira a construir una internet descentralizada almacenada en pods locales. En ello se diferencia radicalmente del blockchain. En Solid, la descentralización se fundamenta en los pods, en los que cada usuario tiene el control completo de sus datos, a los que da acceso de forma concreta a otros usuarios, webs o apps que él decide. Esos datos siempre permanecen en los servidores del usuario, al contrario que en una blockchain, donde la información está distribuida por distintos servidores a lo largo del mundo, fiando la incorruptibilidad de la misma a las comprobaciones de la cadena de bloques.

El futuro de un concepto emocionante

La propuesta es emocionante, si bien no es innovadora. La inmensa mayoría de conceptos que propone Solid de la mano de Inrupt ya existe en los estándares web actuales. La mayor baza que puede jugar este posible nuevo punto de inflexión para internet es el hecho de proporcionar una plataforma sólida en la que hacer converger diferentes ideas que llevan tiempo planteándose por distintos actores.

Como usuario y ciudadano espero que triunfe. Como analista, me quedan muchas dudas de que pueda hacerlo. El target de la plataforma no es tan amplio como pueda parecer y el concepto, si bien es sencillo en su base, puede suponer una barrera de entrada alta para el usuario medio. Una “nueva internet” necesita de una amplísima tasa de adopción que el grueso de la sociedad no parece dispuesta a abrazar.

Si lo hace, será a un medio plazo -pongamos una década- y siempre de la mano de compañías como Facebook o Google, cosa que, a día de hoy, parece poco menos que imposible. Queda por ver también cómo se entiende el concepto de Solid con las inteligencias artificiales o el internet de las cosas.

Si tuviésemos un interruptor y pensáramos en el presente inmediato de la tecnología, sería ideal poder pulsarlo y operar bajo Solid. En cambio, pensando en el futuro de una sociedad vinculada a la tecnología, Solid no parece dar respuesta a todos los retos que nos plantea el futuro. ¿Triunfará a gran escala? Depende de una multiplicidad de factores, pero parece improbable.