Hace poco vivimos un drama con YouTube. A los administradores de las cuentas de la plataforma se les notificó un cambio en la política de verificación de los canales.

¿Y en qué consistía ese cambio? En quitar la verificación para añadir un maravilloso fondo gris sobre el nombre del usuario. Según ellos, la razón de este cambio es porque el equipo de YouTube había descubierto que los usuarios de la red social asociaban el check de verificación con un respaldo de contenido y no de identidad de marca.

Para aclarar la identidad de un canal han presentado esta nueva propuesta para ayudar a distinguir el perfil oficial del youtuber con la marca que representa. Con el nuevo sistema de verificación, los canales de menos de 100.000 suscriptores necesitan cumplir los requisitos de autenticidad y calidad del perfil. Sin embargo, las cuentas de más de 100.000 suscriptores se pueden verificar sin ninguna prueba.

En resumen, los canales con nombre similar pierden su verificación, quedando validada solo la cuenta que mayor comunidad tenga.

A través de la cuenta de Twitter @YTCreators comunicaron este nuevo cambio aclarando que antes de perder el check, los usuarios serían notificados y podrían reclamar. Aquí comenzó el verdadero caos porque…

Si no hay verificación, adiós a la monetización

Aquí empieza el inconveniente para los youtubers. Todo el mundo sabe que una de las formas de medir su éxito es gracias a las métricas. Si no son capaces de monitorizar su canal y de conocer el número de reproducciones, clics o alcance, no podrán demostrarle a una marca lo positiva que puede ser su contratación.

Esto les ha pasado precisamente a los gamers. Esos jugadores de videojuegos que echan partidas durante horas y se graban para enseñar trucos o compartir sus conocimientos sobre cierto juego. ¿La solución que están tomando? Emigrar a otras plataformas online.

¿Y qué pasó?

Que mientras que la CEO de YouTube, Susan Wojcicki se disculpaba sosteniendo que mientras que intentaban mejorar habían “perdido la marca” y que su objetivo era aplicar una nueva política de verificación como la de Facebook, Instagram y Twitter para evitar plagios, Twitch, una plataforma online de Amazon para jugadores, donde se puede chatear y navegar con millones de jugadores de todo el mundo en streaming, se aprovechaba de la ocasión e iba creciendo a pasos agigantados.

De hecho algunos de los gamers más importantes del panorama de YouTube han dejado la plataforma para irse a Twitch, llegando a ser noticia internacional. Aunque recordemos que esta guerra viene de mucho más atrás, cuando YouTube empezó a penalizar a los gamers que se referían a Twitch en sus vídeos.

No todo es color de rosa

Twitch también tiene sus propios problemas. Actualmente están trabajando para implantar una política de comportamiento, aunque es en streaming y online todo. Defienden que cada comunidad tiene sus normas y los que la componen deben cumplirlas. De hecho, el último tiroteo masivo que tuvo lugar en Alemania, se visualizó en esta plataforma mientras miles de personas jugaban en streaming. Dentro de esas medidas, Twitch permite 3 “strikes” a los jugadores antes de cerrar permanentemente su canal.

Por lo que esta guerra todavía no ha acabado, ¿quién creéis que saldrá beneficiado?